Entrevista-reportaje a la élite del ajedrez en El Confidencial.

Entrevista a la élite del ajedrez en El Confidencial.

El 26 de noviembre Héctor G. Barnes publica en El Confidencial un reportaje sobre la élite del ajedrez, sus planteamientos sobre este deporte y cómo lo viven. Sabrina Vega, Iván Salgado, Miguel Santos y Manuel Pérez Candelario compartieron su tiempo con el medio y este es el resultado. Desde el Club agradecemos la iniciativa de este medio y destacamos las palabras de nuestro capitán sobre nuestro ajedrez social y terapéutico: «Para mí cierra el círculo (…) enseñar a mayores de 75 años o en centros penitenciarios y comunidades terapéuticas donde se están desenganchando de las drogas te llena”.

Podéis leer la entrevista completa aquí

También podéis leer aquí la entrevista completa a nuestro GM Pérez Candelario:

A Manuel Pérez Candelario la competición le queda cada vez un poco más lejos, y la formación de pequeños genios emergentes, más cerca. Se encuentra al frente del Club Magic de Mérida, uno de los de más solera de toda España. “Una de nuestras particularidades es que tenemos nichos de trabajo: no es solo competición, también hacemos formación como entrenadores, monitores… ahora el ajedrez se está extendiendo mucho en los colegios”, explica entre clase y clase.

Candelario es licenciado en Historia y gran maestro desde el año 2011. Lleva dando clases desde los 18, hace ya dos décadas. Una “salida natural” a la que dedica el 70% de su tiempo. El 30% restante es para la competición. Es consciente de que se encuentra ya en la edad en la que ha comenzado el declive intelectual. “Aunque nosotros tenemos un vida profesional más larga que otros deportistas, alcanzas el máximo nivel entre los 30 y los 35, y a partir de ahí se produce un declive, también porque se pierde el empuje de la juventud”, reconoce. Sin embargo, es cada vez más común que las carreras se alarguen. Como es el caso de Viktor Korchnói, que siguió jugando casi hasta su muerte en 2016, a los 85.

Así que ahora es más selectivo con los torneos. Lo cual quiere decir que es miembro de la Selección Española, participa en el campeonato de España de clubes, en la liga portuguesa y en algún Open “que me cuadre por calendario”. La situación ha cambiado mucho desde que empezó. “Antes los premios eran siempre para los mismos, ahora tienes que ser mejor jugador porque hay mucha más competencia, la formación es más accesible y el conocimiento está más distribuido,”, explica. Lejos quedan los tiempos en los que cogía la mochila llena de libros para recorrerse el país persiguiendo a distintos maestros. Ahora, por ejemplo, entrena a un adolescente gaditano que va a competir en el mundial sub-16 de manera ‘online’.

“Yo me he dedicado al ajedrez desde pequeño, es lo que me atrajo y no conozco otro mundo. El título de gran maestro es el máximo, pero es más bien honorífico, lo importante es el ranking’”, lamenta. “El otro día debatíamos sobre eso, sobre si debería estar remunerado en España, porque en muchos sitios lo está, como ocurre con los deportistas del plan ADO. Cuesta mucho trabajo, muchísimo esfuerzo y luego queda en algo honorífico, porque no le puedes sacar mucho partido”. Por su experiencia, el talento se ve rápidamente. Pero no es todo. “Muchos de los que los monitores o los padres dicen que van a ser buenísimos no llegan ni a muy buenos”.

Aparte de trabajar la cantera del Magic —algunos alumnos tienen apenas cuatro años— y dar formación especializada, Candelario ha encontrado una gran ilusión en el ajedrez terapéutico. “Para mí cierra el círculo”, desvela. “Enseñar a quien ya le gusta el ajedrez es fácil, pero enseñar a mayores de 75 años o en centros penitenciarios y comunidades terapéuticas donde se están desenganchando de las drogas te llena”. Uno de sus monitores, de hecho, salió de uno de esos centros. “¿La competición? Está muy bien, tienes subidones porque te juegas mucho… si va bien te sientes satisfecho y si no, es bastante frustrante. Requiere mucha energía y te sigue atrayendo esa sensación, pero hay otras que me parecen igualmente enriquecedoras y no tienen esa parte de frustración”.

Nos deja: le toca entrenamiento con Sabrina. La rueda generacional no para y es solo cuestión de tiempo que los jóvenes engullan a los hoy grandes maestros.